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¿Qué son la tutela y la curaduría?

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Resumen General.

La tutela y la curaduría son procedimientos judiciales en que se dispone que una persona o, en ciertos casos,  una empresa u otra persona jurídica (que se denomina tutor o curador) tome determinadas decisiones en nombre de otra (denominada pupilo). Es posible que se establezca una tutela o curaduría para una persona si su capacidad de tomar decisiones está tan afectada que no puede velar por su propia seguridad personal ni cubrir sus "necesidades". La persona debe correr el riesgo de sufrir una lesión física o enfermedad.

¿Por qué no establecer una tutela o curaduría?
En nuestro país, somos generalmente capaces de tomar nuestras propias decisiones al alcanzar la mayoría de edad. Incluso podemos tomar decisiones que otras personas consideran “incorrectas”. Dado que nuestro derecho a decidir por nosotros mismos es una libertad tan básica, sólo puede ser removida por un buen motivo y si así fuera, el tribunal no puede quitar más poder de decisión del que sea necesario. Al quitar el derecho a decidir de una persona, el tribunal debe considerar la “alternativa menos restrictiva” o la opción menos invasiva.

La tutela o curaduría sólo es necesaria si el poder de decisión de la persona representa una amenaza grave hacia su bienestar. La tutela o curaduría no debe ser usada simplemente porque alguien toma una decisión que resulta incomprensible o inaceptable para otras personas. Tampoco se debe recurrir a una tutela o curaduría por el simple hecho de que una persona tenga determinado diagnóstico o discapacidad.

La persona que solicita al tribunal que se establezca una tutela o curaduría se denomina demandante.   Esta persona debe demostrar que la tutela o curaduría es necesaria.  Esta obligación se denomina la carga de la prueba y consiste en el deber de demostrar la incompetencia de una persona (que a veces también se denomina persona incapacitada).  Las definiciones de persona incompetente o incapacitada son equivalentes. El tribunal, el demandante, y el tutor o curador deben intentar determinar cuál es el punto justo entre si el pupilo sólo necesita recibir un poco de ayuda para actuar por sí mismo o si realmente necesita que otra persona tome las decisiones en su nombre.
 
¿Qué significa incompetencia (o persona incapacitada)?
La incompetencia se refiere al hecho de que el pupilo propuesto no es capaz de tomar decisiones sobre su bienestar y existe un riesgo real de que sufra un daño. En el caso de una tutela, una persona incompetente es aquella cuya:

“capacidad para tomar decisiones está tan afectada que ésta no puede velar por su propia seguridad personal, ni cubrir necesidades personales como alimentos, refugio, abrigo o asistencia médica, sin las cuales es posible que se produzcan lesiones físicas o enfermedades.”

En el caso de una curaduría del patrimonio, una persona incompetente es aquella cuya “capacidad para tomar decisiones está afectada en una medida tal que no puede realizar, comunicar ni llevar a cabo importantes decisiones relativas a sus finanzas”.

¿Cuál es la diferencia entre una curaduría y una tutela?
En una curaduría, el tribunal designa a una persona física o jurídica (el curador) para que tome las decisiones que afectan a los bienes (o patrimonio) del pupilo. En una tutela, el tribunal designa a una persona física o jurídica (el tutor) para que tome decisiones personales en nombre del pupilo. Una curaduría se ocupa de las decisiones financieras de la persona, mientras que una tutela se ocupa de las decisiones de otra naturaleza, como el lugar de residencia del pupilo y el tipo de asistencia médica que recibe.

Es importante saber que los términos “tutor” y “curador” tienen distintos significados en diferentes estados. La persona que en Iowa se denomina tutor a veces se conoce en otros estados como “curador de la persona”. Una persona que en Iowa se conoce como curador podría denominarse “tutor del patrimonio” en otros estados.

Es posible que una persona sea tutor y curador a la vez. Los procesos por tutela y curaduría pueden combinarse en una sola acción.

Tutela.
Para establecer una tutela, el tribunal debe determinar que el pupilo es incompetente para tomar decisiones personales. Esto debe estar fundado en hechos que queden demostrados con evidencia “clara y convincente”.  Esto significa que es necesario contar con más pruebas y/o pruebas de mayor calidad que en muchas causas civiles. La persona designada se denomina “tutor” y la persona que está bajo su tutela se denomina “pupilo”.
En una tutela “plena” o absoluta, el tutor toma decisiones que afectan todas las necesidades básicas del pupilo. Este es el tipo de tutela más amplia y restrictiva, y sólo debe ser solicitada cuando no existe una alternativa menos restrictiva.

Conforme a las leyes de Iowa, una tutela absoluta o plena sólo debe establecerse en los casos en que sea necesaria. Las leyes de Iowa requieren que el tribunal decida, en todos los casos, si la tutela debe o no ser limitada. Esto significa que el tutor sólo adquiere el derecho de tomar algunas de las decisiones del pupilo. Entre otros importantes derechos, una tutela puede quitarle al pupilo su derecho a elegir el lugar de residencia, y su derecho a otorgar o denegar su consentimiento para un tratamiento médico. El tribunal debe emitir una resolución por separado sobre el derecho a votar del pupilo. También es posible que el tribunal resuelva que el pupilo no puede contraer matrimonio.

El tutor tiene el deber de tomar decisiones en algunas o en todas estas áreas de la vida del pupilo. El tutor puede tener responsabilidad sobre muchas acciones. Es posible que el tutor deba cuidar de los bienes personales del pupilo de manera razonable. El tutor debe ayudar al pupilo a desarrollar el máximo de autosuficiencia e independencia. Asimismo, también es posible que el tutor deba asegurarse de que el pupilo reciba los servicios de emergencia médica necesarios, así como otros tipos de asistencia, asesoramiento y tratamientos profesionales. Cabe la posibilidad de que también se asignen otras responsabilidades. Algunas decisiones sólo pueden tomarse con la aprobación de un tribunal. Estas pueden incluir trasladar al pupilo a una residencia con más control, planificar la mayor parte de los procedimientos médicos opcionales o aquellos que no sean de emergencia, y otorgar, dejar en suspenso o denegar el consentimiento para realizar procedimientos que prolonguen la vida.  NOTA: una persona designada para actuar en virtud de un poder de representación duradero para el cuidado de salud tiene prioridad frente a cualquier otra persona para tomar decisiones de este tipo.  Esta regla se aplica incluso en el caso de un tutor designado por el tribunal, a menos que la petición y la orden de tutela extingan el poder de representación de cuidado de salud.  Un tutor tampoco puede pasar por alto los propios deseos de una persona (expresados en un testamento en vida).
 
Curaduría.
Para establecer una curaduría, el tribunal debe resolver que el pupilo es incompetente para tomar decisiones financieras. Esta decisión debe estar fundada en hechos que demuestren que la persona es incompetente con evidencia “clara y convincente”. La persona designada se denomina “curador” y la persona bajo su curaduría se denomina “pupilo”.

El curador tiene el deber de proteger y preservar el patrimonio (ingreso y capital). El curador debe invertir el dinero del pupilo con prudencia y rendir cuenta de sus acciones, conforme a lo estipulado por ley. El curador también tendrá derecho a recaudar ingresos, vender y transferir bienes personales, votar en reuniones de empresa y recibir bienes adicionales, en la medida que el tribunal ordene. Un curador debe obtener la aprobación del tribunal para llevar a cabo acciones como invertir el capital del pupilo, celebrar contratos de locación, realizar determinados pagos, transferir bienes inmuebles, resolver demandas o llegar a acuerdos entre las partes, o asignar alguna parte del capital del pupilo a la manutención de cualquier persona por la cual el pupilo es responsable ante la ley.
 
¿Quién actúa como demandante?
Las peticiones de curaduría y tutela pueden ser voluntarias o involuntarias:

  • En las peticiones voluntarias, el demandante es el pupilo propuesto y solicita al tribunal el nombramiento de un curador o tutor.
  • En las peticiones involuntarias el demandante es otra persona que considera que el pupilo propuesto necesita ayuda.

Facultades de un curador o tutor.
El tribunal sólo debe otorgar a un tutor o curador las facultades necesarias para cubrir las necesidades del pupilo. El tutor o curador debe usar las facultades específicas que el tribunal le otorga en modo tal que sólo limite los derechos y las libertades personales del pupilo en la medida necesaria para brindar la atención y los servicios requeridos.

Los tutores y curadores no pueden tomar decisiones ni limitar las libertades del pupilo en aquellas áreas en que no hayan sido autorizados específicamente por el tribunal para actuar. De esta forma se garantiza que las decisiones tomadas por el tutor o curador no sean demasiado protectoras ni que restrinjan demasiado los derechos de la persona.

Un tutor o curador no tiene la obligación de pagar ningún servicio que el pupilo necesite con su propio capital. El tutor o curador utiliza fondos provenientes del patrimonio del pupilo o hace uso de servicios federales, estatales o del condado a los que el pupilo tiene derecho.

Tutelas y curadurías limitadas.
Las tutelas o curadurías limitadas son aquellas en que se otorgan facultades limitadas al curador o tutor. El pupilo conserva parcialmente su capacidad de tomar decisiones. Es un deber del tribunal decidir, en todos los casos, si es conveniente establecer una tutela o curaduría limitada. El tribunal debe hallar los antecedentes de hecho para justificar las facultades que se otorgan al tutor o curador.

Tutela y curaduría de reserva.
Una petición de reserva es un tipo de petición voluntaria. Esto implica que una persona decide con antelación quién debe ser su tutor o curador. La persona que presenta tal petición debe ser competente. La petición debe declarar con qué evento o condición se inicia la tutela o la curaduría.

Comparación entre tutela o curaduría pública y privada.
Un familiar, un amigo, una parte interesada, una sociedad sin fines de lucro, o una agencia pueden ser designados tutor o curador de una persona incompetente. Los bancos y las compañías fiduciarias pueden ser nombrados curadores.

La sentencia del tribunal que designa al tutor depende en parte de los deseos del pupilo propuesto (o de lo que probablemente habría deseado) y en parte de quién está disponible y dispuesto a actuar como tutor o curador. En el caso de las peticiones de reserva, el tribunal nombra a una persona elegida previamente. Cuando se trata de tutelas y curadurías de menores, se da preferencia a los padres. Si no hay padres aptos para la tarea,  se da preferencia a la persona designada en el testamento del padre que tenía la custodia del menor o, si el menor ya cumplió 14 años, a cualquier persona adecuada y apta que el menor solicite.

Pública. Una tutela o curaduría pública es aquella en que el tribunal designa a una agencia del gobierno del estado o del condado para actuar como tutor o curador. Iowa no cuenta con tutores públicos. Sin embargo, algunos condados contratan a una persona que desempeña la función de curador o tutor para los pupilos que no cuentan con otras opciones. No hay ninguna ley de Iowa que limite la cantidad de casos en que una persona o sociedad  puede actuar como tutor o curador.  Tampoco existe ninguna ley en Iowa que señale el tipo de contrato que debe celebrarse entre el tutor y el pupilo.

Privada. Las tutelas o curadurías privadas son aquellas en que el tribunal ha designado como tutor o curador a un ciudadano particular, como un familiar, un amigo cercano, un tutor o curador profesional, o una agencia privada.
 
Esta información fue financiada por el Developmental Disabilities Council (Consejo de Discapacidades de Desarrollo) de Iowa.

Última revisión y actualización: Sep 26, 2013
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